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<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom"><title>Ciencia con el pueblo - opinión</title><link href="https://cienciaconelpueblo.org/" rel="alternate"/><link href="https://cienciaconelpueblo.org/feeds/opinion.atom.xml" rel="self"/><id>https://cienciaconelpueblo.org/</id><updated>2017-02-01T00:00:00-05:00</updated><entry><title>¡Más, no menos feminismo!</title><link href="https://cienciaconelpueblo.org/blog/mas-no-menos-feminismo/" rel="alternate"/><published>2017-02-01T00:00:00-05:00</published><updated>2017-02-01T00:00:00-05:00</updated><author><name>Corriente Progresista de Intelectuales - Eje Cafetero</name></author><id>tag:cienciaconelpueblo.org,2017-02-01:/blog/mas-no-menos-feminismo/</id><summary type="html">&lt;p&gt;Nos sorprende el “librepensador” Alejandro Gaviria con su columna del domingo 29
de enero titulada el feminismo en la práctica, donde arremete en contra de las
mujeres y de su importante movimiento de liberación, que ya cumple varios siglos
de existencia en el mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que hace el columnista es …&lt;/p&gt;</summary><content type="html">&lt;p&gt;Nos sorprende el “librepensador” Alejandro Gaviria con su columna del domingo 29
de enero titulada el feminismo en la práctica, donde arremete en contra de las
mujeres y de su importante movimiento de liberación, que ya cumple varios siglos
de existencia en el mundo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que hace el columnista es repetir las tradicionales babosadas y lugares
comunes que, con argumentos más ingeniosos, han escrito ya los cruzados de la
reacción en otros momentos: los papas y los obispos, los filósofos de la
aristocracia, los emperadores de viejo y nuevo cuño, los literatos de levita y
de camándula. Y que lamentable espectáculo ofrece el señor Gaviria al llamar al
sexo masculino a un contraataque contra el feminismo, supuestamente para salvar
a la humanidad de sus graves peligros. Pero, ¿dónde están realmente los peligros
y quienes son las víctimas?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La realidad es que el mundo es completamente intolerable, es un espectro
colorido de injusticias, donde sobresalen las desiguales relaciones entre los
sexos, con una marcada opresión de la mujer en el terreno económico, político,
de acceso a la cultura y al conocimiento científico. Eso no lo inventamos las
feministas señor Gaviria, es una realidad reconocida por todos los
investigadores honestos en el mundo. El movimiento de liberación de la mujer, es
parte de un movimiento más grande que ya cumple varios siglos, por parir una
nueva humanidad, por zafarla de fardos tan pesados como la opresión nacional, el
racismo, el sexismo, el abismo de clases y se necesita aún mucho más
cuestionamiento y cambio, no menos como pretende el columnista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Poniendo la realidad patas arriba, este señor alega que el feminismo puede
causar efectos adversos sobre la educación y el desarrollo personal de los niños
y jóvenes, cuando es precisamente al contrario: el contenido patriarcal de
nuestra educación está arruinando de hecho la vida de millones y millones de
mujeres por todo el mundo, reproduciendo “valores” que afianzan el derecho
masculino a disponer de la vida y el cuerpo de la mujer, ya sea mediante la
violencia directa contra ellas, ya sea discriminándolas en el trabajo o timando
su derecho a acceder en un plano de igualdad a los beneficios del progreso.
¿Será que el señor Gaviria, reconocido investigador social, no conoce las
montañas de estudios que confirman esta situación de manera aplastante? Tal vez
las conozca, en cualquier caso no le importan y asume una actitud muy cínica,
tal vez debido al mundo cómodo en que ha vivido y a su visión interesada de la
realidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su fanatismo, el columnista afirma que el comportamiento femenino se
convirtió en el patrón de oro. Tamaña mentira: basta mirar la realidad cercana
(sino la propia, la de las vecinas) para darse cuenta de los pocos cambios de
fondo entre las relaciones humanas (incluidas las sexuales). Sí, es cierto que
ha habido ciertos progresos en cuanto a escolaridad femenina, acceso al mercado
laboral o modernos métodos de planificación familiar, pero este avance
cuantitativo no ha significado una ruptura profunda con las relaciones
tradicionales sino más bien se ha dado una reproducción de viejas conductas
patriarcales, revestidas de un halo de modernidad y progresismo. Por ejemplo,
hoy se puede acceder (y comprar) mujeres a través de Internet, de manera rápida
y anónima, un privilegio masculino tan antiguo como el profeta Isaac.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este señor se escandaliza de las desastrosas consecuencias por la ausencia del
padre en la educación de los hijos. Ignora que con frecuencia los padres
abandonan a sus hijos (el equivalente de un aborto) al negar su paternidad o
abandonar a sus parejas, fenómeno masivo que ya constituye el 25% de todos los
hogares colombianos. Eso sí, no dijo nada en el caso del aborto femenino, que se
castiga en Colombia como el peor de los crímenes, pero que de hecho es una ley
criminal que condena a unas 35.000 mujeres a la muerte cada año. Mueren más
mujeres por abortos clandestinos, que todas las muertes por violencia callejera,
guerra civil, accidentes de tránsito y suicidios, que de por sí ya constituyen
una cifra escandalosa. ¿No le parece esto una desastrosa consecuencia señor
Gaviria?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mundo necesita mucha más liberación femenina y no menos. Tod@ aquel que se
atreva a ver la realidad tal como es y a sacar las conclusiones pertinentes,
debería exhortar a los hombres junto con nosotras, para que contraataquen a
favor de un mundo radicalmente diferente, un mundo sin machismo y sin
discriminación de ningún tipo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Grupo ¡De Pie, Mujer!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pereira, febrero 6 de 2006&lt;/p&gt;</content><category term="opinión"/><category term="mujer"/><category term="feminismo"/><category term="De Pie Mujer"/></entry><entry><title>Morir en los tiempos del cólera</title><link href="https://cienciaconelpueblo.org/blog/morir-en-los-tiempos-del-colera/" rel="alternate"/><published>2015-03-01T00:00:00-05:00</published><updated>2015-03-01T00:00:00-05:00</updated><author><name>Corriente Progresista de Intelectuales - Eje Cafetero</name></author><id>tag:cienciaconelpueblo.org,2015-03-01:/blog/morir-en-los-tiempos-del-colera/</id><summary type="html">&lt;p&gt;En 1967 o 68 llegó a la casa de mis abuelos una novela con tantos personajes,
todos de nombre tan raro, que para leerla era necesario ir escribiendo en un
papelito cuál era el hijo de cuál, hermano de quién y marido de aquella. Además,
la soberana costumbre de adjudicar …&lt;/p&gt;</summary><content type="html">&lt;p&gt;En 1967 o 68 llegó a la casa de mis abuelos una novela con tantos personajes,
todos de nombre tan raro, que para leerla era necesario ir escribiendo en un
papelito cuál era el hijo de cuál, hermano de quién y marido de aquella. Además,
la soberana costumbre de adjudicar el mismo nombre de los antepasados a los
descendientes enredaba todavía más la vaina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;–Te la recomiendo. Es de un tipo periodista en El Espectador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con esas palabras mi abuelo se la pasó a su cuñada, que abrió la primera página
por la tarde y cerró la última en la madrugada. Ebria, poseída, narcotizada por
la historia. Tal era el efecto de Cien años de soledad sobre aquellos que se
aventuraban en sus líneas: un efecto perturbador y a la vez adictivo, una
sensación maravillosa y fascinante, de embrujo, pero también salvaje, violenta,
que recreaba como ningún otro relato la tragedia colombiana en una impresionante
metáfora. O en un vallenato largo, cómo dijo su autor. Es lo mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De 1967 a hoy probablemente toda mi familia -como tantas otras- ha leído una o
varias veces las obras de Gabo, en distintas generaciones, sin perder vigencia.
Igual que el guerrillero derrotado en la guerra de los mil días, a todos nos
infectó la admiración y la sorpresa el día que nuestro padre nos dio a conocer
el hielo. Por eso esa obra nos sigue fascinando. Y cada que un feroz combate
deja cómo única víctima a un caballo muerto de infarto, cada que el número de la
lotería aparece escrito el día anterior en el vientre de un bagre rayado de
cualquier villorrio polvoriento del Caribe, cada que en el Chocó o el Caquetá se
descubre la imagen del Cristo redentor bosquejada en las líneas de la caparazón
de una tortuga, nadie esconde las risas y las alusiones al Nobel: si es que Gabo
no se inventó nada –dicen– en éste país la realidad supera la ficción. Gabo nos
dijo que ese Nobel no era de él. Era de nosotros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y es verdad, García Márquez no se inventó nada. Lo “real maravilloso”, se leía
ya con mayor fuerza en las narraciones de Alejo Carpentier, Juan Rulfo y Miguel
Ángel Asturias, gigantes precursores de la auténtica literatura latinoamericana.
Incluso Héctor Rojas Erazo, un desconocido escritor paisano y coterráneo de
Gabo, imaginó años antes otro pueblo enloquecido e inverosímil, otro Macondo que
podría ser cualquiera de los caseríos miserables de la Costa colombiana, ayer,
hoy, con toda seguridad también mañana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El asunto, creo yo, es de invertir los términos: éste país se inventó a García
Márquez. Ésta tierra desbordada lo creó, lo alimentó, lo erigió como su
consciencia clarividente, una consciencia del desastre. Nuestra realidad
monstruosa y deformada, desde toda lógica terrible, también era pretendiente
para la belleza. Cuando Gabo comenzó a devolvernos eso en novelas y cuentos, se
conjuró el hechizo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy se dirá que la obra de García Márquez es grandiosa, imperecedera, se dirá
que es genial, inmortal o sublime. Puede que sea cierto, como puede que Cien
años de soledad sea la mejor novela del siglo XX. Pero deberían recordar los
afectos al elogio frívolo, que esa obra se cimenta en la tragedia de una nación
enfrentada desde el principio consigo misma. Hoy se muere el escritor en tiempos
donde el cólera y la malaria siguen matando negros pobres en Cartagena o Quibdó.
Su obra es grande, precisamente porque está escrita con el dolor de los
colombianos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gabo fue un tipo excepcional, de eso no hay duda. Leyó a los norteamericanos
como ninguno lo había hecho en esta provincia perdida. Revolucionó el periodismo
y sus cuentos tienen la puntería de un narrador único. No se conformó con
escribir una novela impresionante, nos dejó varias. La mala hora es quizá el
mejor retrato del conflicto partidista entre liberales y conservadores en los
años 50. El amor en los tiempos del cólera probablemente la historia de romance
mejor lograda en este país. El coronel no tiene quien le escriba refleja con
dureza el olvido proverbial de los trópicos y sus gentes, la misma soledad que
impregnará su obra posterior. Su ópera prima La hojarasca es una de las apuestas
literarias más atrevidas y mejor logradas de la literatura colombiana. Crónica
de una muerte anunciada deviene en un relato que se ha recreado tantas veces en
tantas partes, que uno no sabe si la maestría está en la forma de contarlo o en
la identificación del lector con los sucesos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cómo cineasta Gabo fue muy mediocre, aunque Tiempo de morir, un filme con guión
suyo, resulta en clásico a la hora de explorar la obsesión colombiana y
garciamarquiana por la violencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y ahí me quedo. El García Márquez que aparecía de blanco con nuestros
Presidentes genocidas, el que escribía novelas exaltando la prostitución
infantil, el que hizo un libro a los delfines mimados de la aristocracia
bogotana, ese era otro García Márquez, reducido a la sombra de un Nobel que no
era para él, sino para nosotros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me resisto a entender que Gabriel García Márquez haya muerto hoy por la tarde a
los 87 años. No lo creo. Con lo mamagallista y adicto a las bromas que era,
esperaba que falleciera a los 100 años encerrado en un armario viejo o que se
convirtiera en pescadito de oro o en nube de mariposas. El escritor que
deslumbró a todas las últimas generaciones de colombianos desapareció en
realidad hace décadas, cuando silenció su pluma fantasiosa. Prefiero al otro, al
que se fue a recibir un premio Nobel en guayabera, ese que les dijo en la cara a
los europeos que somos los herederos de su barbarie, el que se exilió en México
porque de lo contrario terminaría como sus personajes, frente a un paredón de
fusilamiento. En su obra habitamos nosotros, con todas nuestras taras, con todos
nuestros muertos, con todo nuestro sufrimiento a cuestas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No encuentro otro caso dónde un escritor y el alma adolorida de una nación sean
la misma cosa. No se asombren si mañana, Colombia sigue enloquecida de eternos
guerrilleros derrotados muriéndose de viejos, de amantes que se quieren a
machetazos, de pueblos donde las matronas adivinan el futuro y los hombres
descubren la gloria de una parranda infinita entre el desangre. ¿Habrá para
nosotros una segunda oportunidad sobre la tierra?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;@camilagroso&lt;/p&gt;</content><category term="opinión"/><category term="homenaje"/><category term="Gabriel García Márquez"/></entry></feed>