“La ciencia, no el silencio”: La marcha por la ciencia en Estados Unidos y el mundo en el Día de la Tierra, el 22 de abril

corriente 3 años, 11 meses atrás Artículo Comentarios

Inmediatamente después de ingresar a la Casa Blanca, Trump y Pence lanzaron un ataque relámpago fascista a las agencias federales que se tienen que ver con el medio ambiente — y la ciencia en general. Impusieron la censura mediática en la Agencia de Protección Ambiental y los Departamentos de Interior, de Agricultura y de Salud y Servicios Humanos. La información sobre el cambio climático se borró del sitio web de la Casa Blanca el primer día, y Trump ha dicho que detendrá toda investigación sobre el cambio climático en la NASA. El Servicio de Parques Nacionales quedó prohibido de usar Twitter después de que su cuenta de Twitter retuiteó imágenes comparando el tamaño de las multitudes que asistieron a las tomas de posesión de Trump y Obama. Aun antes de la inauguración, los funcionarios de Trump lanzaron una caza de brujas en el Departamento de Energía, exigiendo los nombres de los funcionarios que habían participado en conferencias sobre el cambio climático. El régimen de Trump y Pence ha dejado claro que tiene como objetivo reducir y suprimir el trabajo y la investigación científicos, e impedir que llegue al público.

Al mismo tiempo, Trump y los que lo rodean se esfuerzan diariamente para eliminar la realidad científica e imponer sobre la sociedad un universo falso, un mundo trumpista de “hechos alternativos”. Trump y otros en su régimen simplemente rechazan las conclusiones de científicos alrededor del mundo basadas en décadas de investigación de que el cambio climático representa un peligro sin precedentes para la vida en el planeta. Trump y Pence actúan para, por lo menos, impedir que se hagan importantes aspectos del trabajo científico, y para moldear la ciencia para que sea poco más que una herramienta al servicio de un vil régimen fascista. Los científicos que temen que el régimen de Trump vaya a destrozar los datos cruciales de la investigación sobre el cambio climático ya se apuran a archivar ese trabajo lo más rápidamente posible para protegerlo.

En respuesta a los ataques de Trump contra la ciencia, e inspirados por la Marcha de la Mujer, los científicos han convocado una Marcha por la Ciencia en Washington y en todo Estados Unidos el Día de la Tierra, 22 de abril. En menos de una semana después del anuncio inicial, más de medio millón de personas se unieron a la marcha por medio de su página de Facebook, y su cuenta de Twitter @ScienceMarchDC tenía 325.000 seguidores para el 15 de febrero.

La página web de March for Science / Marcha por la Ciencia dice:

LA CIENCIA, NO EL SILENCIO

La Marcha por la Ciencia es una celebración de nuestra pasión por la ciencia y un llamamiento a apoyar y salvaguardar a la comunidad científica. Los recientes cambios en las políticas han causado preocupación entre los científicos, y la increíble e inmediata manifestación de apoyo ha dejado claro que estas preocupaciones también comparten cientos de miles de personas en todo el mundo. La caracterización errónea de la ciencia como una cuestión partidista, que ha dado luz verde a los que formulan las políticas para rechazar pruebas abrumadoras, es una cuestión crítica y urgente. Ya es hora para que las personas que apoyan la investigación científica y las políticas basadas en la evidencia tomen una posición pública y alcen la voz.

EL 22 DE ABRIL DE 2017, SALIMOS DEL LABORATORIO Y NOS TOMAMOS LAS CALLES.

Somos científicos y entusiastas de la ciencia. Venimos de todas las etnias, de todas las religiones, de todas las identidades de género, de todas las orientaciones sexuales, de todas las capacidades, de todos los estratos sociales, de todas las perspectivas políticas y de todas las nacionalidades. Nuestra diversidad es nuestra mayor fuerza: una riqueza de opiniones, perspectivas e ideas es crítica para el proceso científico. Lo que nos une es el amor a la ciencia y una curiosidad insaciable. Todos reconocemos que la ciencia está en todas partes y afecta a todo el mundo.

La ciencia a menudo es un proceso arduo, pero también emocionante. Una curiosidad humana universal y persistente, es la mayor esperanza para el futuro. Este movimiento no puede y no va a terminar con una marcha. Nuestros planes para cambiar las políticas y llegar a la comunidad se iniciarán con marchas alrededor del mundo, pero es preciso que sigamos celebrando y defendiendo la ciencia en todos los niveles —desde las escuelas locales a las agenciasfederales— en todo el mundo.