Entrevista con Douglas Montañez, un médico en la primera línea de lucha contra el COVID-19

corriente 11 meses, 1 semana atrás Entrevista Comentarios

De: Camilo Alzate

Douglas Montañez hace parte del Programa de Atención Domiciliaria de una de las EPS que ahora realizan muestras para detectar el COVID-19. Después de las precauciones extremas, de los cuatro pares de guantes y los copitos untados de flema que se guardan en tubos de ensayo rotulados y envueltos en bolsas de bioseguridad y neveras de icopor a dos grados, después de la bata y las gafas que está obligado a desechar luego del contacto con los pacientes, conversamos con él, sin tapabocas, por supuesto.

¿Cómo ha sido su trabajo con pruebas domiciliarias y seguimiento a pacientes con COVID-19?

Desde la declaratoria de pandemia de la Organización Mundial de la Salud el 11 de marzo se prendieron todas las alarmas. Nosotros estamos con un programa de la EPS Salud Total que se llama programa de atención domiciliaria, PAD, llevamos muchos años haciendo la tarea: visitamos pacientes hospitalizados en sus casas, pacientes crónicos, pacientes terminales. Desde el miércoles (11 de marzo), adicional a lo que normalmente hacemos nos dieron la tarea de tomar las muestras a los primeros pacientes que se identificaron como casos estrechos o casos positivos, sobre todo al núcleo familiar de esos positivos iniciales. A los positivos se les hace contacto telefónico diario y visita cada cuatro días en la casa para valorarlos.

¿Ese programa lo maneja la secretaría de salud o la EPS?

Todas las EPS deben tener un plan de contingencia para hacerle frente a este asunto. Obviamente las secretarías departamentales coordinan la estrategia, dictan unas medidas, unas normas y cada EPS tiene que cumplirlo con los suyos: toma de muestras, hacerles seguimiento a los pacientes. En este momento nosotros estamos, creo yo, con la experiencia más grande en la región en el tema de atención domiciliaria. Llevamos siete años en el asunto, conocemos como se lleva a cabo esto, y lo único que ha hecho la diferencia ha sido tomar unas medidas adicionales de protección cuando se toman las muestras, el protocolo ya existe y todo el mundo lo debería cumplir. Pero hay un desconocimiento muy tremendo con el manejo de la crisis, yo fui el único médico que participó en las reuniones convocadas por la secretaría de salud el fin de semana, ninguna EPS envió médicos, ni sus coordinadores científicos. Esta es una situación completamente nueva, no se trata como un sarampión o una gripa o cualquier otra epidemia que se haya manejado antes, lo que hay que hacer es tomar el manual de 123 páginas de la experiencia en Wuhan, que ya salió publicado, y tomar de allí las medidas que funcionaron y desechar las que no, sin ponerse a inventar y a improvisar pretendiendo manejar esto como si fuera una epidemia de gripita, de sarampión o varicela. Hay que poner a todo el mundo a leer ese documento, más que generar pánico. Por ejemplo, el famoso tapabocas N95 no debe usarse con personas positivas porque el dispositivo que trae el tapabocas N95 funciona como las botellas de whisky: deja salir pero no deja entrar. Entonces ese tapabocas deja salir partículas del virus que tienen los pacientes cuando tosen o respiran. En Italia y en España lo usaron porque era el reglamentario y los pacientes seguían expulsando el virus. Otro descubrimiento que está en el manual de Wuhan: los primeros síntomas son pérdida del gusto y el olfato, antes que la fiebre o la tos, es el primer signo que la mayoría de pacientes experimentaron. Y otra recomendación, que parece pendeja pero es muy práctica, usar la mano no dominante para abrir la puerta y manipular objetos.

¿Ha funcionado la dinámica de las visitas, el seguimiento?

Arrancamos haciendo las pruebas. Fue un despelote conseguir los famosos kits para protegernos al tomar las muestras: la gorra, las gafas, el tapabocas, la bata esa de manga larga, polainas. Al principio no se podían armar los kits porque o faltaban las gafas o faltaban los tapabocas. Nos han pasado kits dependiendo del número de muestras, si hay que tomar cinco nos dan cinco kits, si son diez muestras entonces nos dan diez kits, porque todo eso se desecha al momento de atender los pacientes y se deposita en unas bolsas rojas que luego recoge una empresa llamada Residuos Hospitalarios para incinerarlas. Somos muy escrupulosos con la normatividad. Las pruebas que estamos haciendo ahora son lo que se llaman contactos estrechos, es decir, personas que conviven en la misma casa por periodos prolongados con aquellos que ya fueron diagnosticados. Ahí tenemos un problema porque las muestras se han enviado a Bogotá y dependemos de la confirmación del laboratorio en Bogotá, dependemos de la información centralizada que tiene el Ministerio de Salud.

¿El laboratorio de la Universidad Tecnológica de Pereira no fue habilitado para las pruebas?

Hasta ahora no, todas las muestras se envían a la Secretaría de Salud en la carrera 7 con 40 y de ahí a Bogotá. Pero la información no está fluyendo de arriba hacia abajo, las primeras muestras las tomamos exactamente hace ocho días y no han llegado los resultados. Sólo nos han reportado tres muestras con resultados negativos. Tienen el monopolio de la información desde el Ministerio, pero nos estamos enfrentando un problema porque los familiares con contactos estrechos no saben aún si están positivos.

¿Y ahora qué?

Ahora nos tienen en stand by, contrataron otra empresa que se llama Humanizar para la toma de las muestras y a nosotros nos tienen haciendo el seguimiento telefónico y las visitas domicialiarias, pero han tenido problemas de reactivos para hacer las pruebas. Nos dicen que volvemos a hacer pruebas si ellos colapsan.

Risaralda tiene la tasa más alta del país con relación a la población total: 17 casos.

Si, pero es porque están funcionando muy bien los sistemas de referenciación y de toma de muestras, la ciudad está juiciosa tomando muestras. Eso dará la oportunidad en el servicio, saldrá una información que consolidará a las EPS como las mejores, pero no sirve para nada más, la prueba sólo sirve para detectar personas positivas y con ellos hacer una labor pedagógica de aumentar el aislamiento, la prueba no va ligada a un tratamiento.

¿Alguno de sus casos se ha complicado?

Todos los pacientes de Salud Total que están bajo nuestra custodia siguen asintomáticos, están en casa, confinados, guardando el aislamiento. Van muy bien, han colaborado mucho. Los casos que supimos que están ingresados en una Unidad de Cuidados Intensivos de la ciudad no son nuestros, son de Cartago, colombianos que estuvieron haciendo lo que ahora llamamos “el tour del coronavirus”, andaban de paseo por Europa en España, Francia, Italia, recibieron una carga viral muy grande y están muy graves, intubados desde el domingo. Son un hombre de 46 y una mujer de 41 años sin antecedentes previos, jóvenes, eso desmitifica la vaina de que sólo le da a viejitos. A cualquiera de nosotros le puede dar.

¿Cuál es su balance de esta crisis?

Hay muchos errores. Lo único que demuestran es el deterioro del sistema de salud pública en Colombia, que se desbarató con la ley 100 de 1993 y ya no funciona. Por ejemplo, las cifras de tuberculosis se dispararon cuando la infección estaba a punto de desaparecer del planeta, y más en Colombia, donde hubo un programa muy bello y muy juicioso que funcionaba como un relojito. Todo se acabó con la ley 100 y volvimos a ver tuberculosis por toda parte, aumento del SIDA, de herpes zoster, y la gente no se entera. Después de esta pandemia los sistemas de salud van a empeorar, el sistema sigue muy debilitado. Lo que han hecho es poner camas en toda parte, que no van a servir para nada, porque no son unidades de cuidados intensivos. Amanecen diciendo que hay tantas camas en un batallón o en Expofuturo, con eso le muestran a la gente que hacen algo, pero si quisieran un cambio real se pondrían a reestructurar el sistema de salud, a evitar la tercerización de los médicos, contratados en condiciones absolutamente vergonzosas por empresas temporales (son de las mismas EPS, pero se lavan las manos y evaden su responsabilidad). Por eso el gran temor de que el sistema colapse y las medidas tan extremas de confinamiento, porque saben que no tienen cómo enfrentar la crisis. No están haciendo nada para revertir el asunto.

En ese sentido lo menos grave va a ser el virus.

Claro. Se generarán más problemas sociales por el confinamiento y sin tener una experiencia con eso, lo del suministro de comidas, el terror de la confinación, la gente en las casas aguantando ahí con su mercadito, el pánico que genera una cuarentena tan larga sin las medidas estatales necesarias en cuanto al flujo de alimentos y el pago de deudas, los bancos no han parado de cobrar y de joder. Lo mínimo que debería hacer el gobierno es garantizar comida y servicios públicos para generar tranquilidad.

Yo pienso que fue una medida exagerada, muy drástica, inicialmente debieron haber cerrado las entradas de aviones desde el primer día de declaratoria de la pandemia, y no tendríamos un solo caso. Eso fue un error del Estado, lo tendrán que asumir y responder en su debido momento. Y segundo, ahora se le va a dar importancia a un tema especializado, vamos a quedarnos llenos de una cantidad de unidades de cuidados intensivos, que encarecen el costo de la salud al final, pero no se está invirtiendo ni en prevención ni en promoción en salud, las redes básicas de atención están colapsadas y nunca las van a mejorar, los hospitales, clínicas y puestos de salud del Estado, donde se recibe el mayor volumen de personas, van a seguir iguales. En nada va a mejorar la atención en el país después de esto, al contrario, van a quedar más pobres los hospitales porque se están gastando la plata en un montón de cosas que cuando pase la epidemia no van a servir para nada. A la vuelta de unos meses vamos a tener arrumes y arrumes de tapabocas sin usar. A los que estamos metidos dentro del asunto y conocemos cómo es el funcionamiento nos da mucha rabia que eso esté sucediendo.