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COSMOS, MUNDOS POSIBLES

Tercera temporada.

La famosa frase de Carl Sagan, “no quiero creer, quiero saber”, sintetiza el objetivo trazado por la serie COSMOS iniciada por él mismo en 1980 y continuada por su viuda Anne Druyan en la segunda temporada de 2014. A lo largo de las dos series mencionadas se ha expuesto el avance de la ciencia desde la antigua Grecia hasta nuestros días en dura lucha contra el pensamiento místico, la ignorancia y la superstición. La serie ha educado a cientos de millones de personas en los principios de la ciencia, a lo largo de varias generaciones y en multiplicidad de países, así como su importancia para la supervivencia de la especie y de la vida en el planeta.

Nunca como hoy ha sido tan urgente y necesaria la ciencia para la continuidad de la especie humana. No solo porque se ha incorporado a todo lo largo y todo lo ancho de la vida social, -desde la producción económica, la vida política, la comunicación y la cultura-, sino además y, ante todo, porque sin una clara visión científica de la realidad será imposible superar los grandes problemas que nos amenazan como especie.

Fue precisamente Carl Sagan en 1980, quién alertó al mundo sobre la posibilidad de un calentamiento global debido al “efecto invernadero” provocado por el uso de combustibles fósiles y otro tipo de emisiones humanas de “gases de invernadero”. Hoy es una realidad amenazante reconocida por el pleno de la comunidad científica y que ha generado un poderoso movimiento ambiental global que clama con fuerza por cambios fundamentales en la manera como se produce y se vive, la llamada sociedad del consumo y el desecho. 

También se defendió con gran claridad la ciencia de la evolución, aquella que permite entender la gran diversidad de formas de vida en el planeta y sus distintas formas de adaptación, todas descendientes de una forma primigenia basada en la genética del ADN, diversidad de especies con las cuales compartimos los humanos un origen común. No somos “criaturas especiales” hechas a “imagen y semejanza de dios” como plantean las distintas tradiciones y libros sagrados y no existe tampoco una escalera evolutiva ni un destino manifiesto, solo el azar de la mutación genética y la necesidad de la selección natural actuando al unísono. De esa manera nos ayudó a ubicarnos como especie.

Pero COSMOS también nos ayudó a ubicarnos en el espacio y en el tiempo. Descubrimos a través de sus “historias de viajeros”, que la tierra tiene 4.500 millones de años, que no es el centro del universo y entendimos que nuestra galaxia –la vía láctea- es otra más de las miles de millones de galaxias del universo conocido. Con su épico relato acerca de aquel “punto azul pálido” (https://www.youtube.com/watch?v=898Z8M51Io4), abrió nuestros ojos ante el peligro del fanatismo religioso, la ceguera política o la discriminación de género. Somos una sola especie, dividida sí por abismos terribles de clase, nación y género, pero que clama por su reunificación emancipada. De ahí la intrigante pregunta de Carl a todas las naciones y vertientes políticas de su época: “¿quién habla en nombre de la tierra?”

Ahora enfrentamos la amenaza de una pandemia global y de nuevo afloran las visiones irracionales, los fanatismos políticos, el odio “racial”, la xenofobia. Liderazgos políticos retardatarios aplican programas eugenésicos con su política de “no hacer nada” (la llamada “inmunidad del rebaño”) y el resultado será una gran “limpieza social”: limpieza de ancianos (por “improductivos”), de enfermos crónicos (por ser “una carga para el Estado”), de habitantes de calle (por “desechables”) y de pobres y desamparados (por “potenciales rebeldes”). Pero la ciencia, una vez más la ciencia, clama por aplicar una política sanitaria distinta que salvará a millones de personas por todo el planeta, aunque amenace los intereses de los grandes grupos de capital y los negocios. 

La voz profética de Sagan nos grita desde el otro lado del silencio: ¿quién podrá derrotar los demonios del mundo? ¿quién encenderá una luz en la oscuridad? Esperamos que la nueva serie que se inicia hoy (su tercera temporada), nos permita encender la luz de la razón y de la ciencia entre millones y millones de seres humanos, para enfrentar colectivamente los grandes desafíos y pensando en las nuevas generaciones, de cara al futuro. Los invitamos a COSMOS, mundos posibles.

CORRIENTE PROGRESISTA DE INTELECTUALES.

EJE CAFETERO.

Sobre la producción de tecnología

Las mercancías se nos presentan como productos acabados y hasta misteriosos. Se nos aparecen en los supermercados y en las tiendas como productos empacados de los cuales no conocemos ni sus componentes ni su procedencia. De algunos sabemos su origen por etiquetas que dicen «made in China», y su composición es descrita en cuadros nutricionales no muy comprensibles, para el caso de los alimentos. Pero, ¿entendemos realmente lo que significa la producción de una mercancía?. En ninguna parte, por ejemplo, se menciona el trabajo invertido en la producción de una, ni las condiciones en que ese trabajo se da.

Si buscamos «Zara» en internet, nos encontramos con imágenes de la afamada marca de ropa. Zara es estilo, es glamour, es buen vestir. Zara representa jóvenes, todos hermosos y delgados con una vida muy feliz, al parecer. Si escribimos en nuestro buscador «zara explotación» nos encontramos con una cara diferente de la moneda. Vemos que la historia de una mercancía, por lo menos las de Zara en este caso, habla de explotación de trabajadores.

Pensemos por un momento en las tecnologías que usamos todos los días. Me refiero a celulares, computadoras y demás dispositivos electrónicos. Esas pantallas negras que son hoy en día nuestra puerta de acceso principal a noticias [falsas], [des]información y [des]conocimiento. Un portátil, por ejemplo, está compuesto por una unidad de procesamiento central (CPU), una tarjeta madre, una memoria RAM, un ratón, un teclado, una pantalla, un cargador, una batería, entre otros. Si hablamos un momento de las baterías de portátiles y celulares nos damos cuenta que su componente principal es el litio, una materia prima que surge de la explotación minera y cuyas principales
reservas se encuentran en el «triángulo de litio», el cual se ubica entre Argentina, Bolivia y Chile. Su principal explotador ha sido este último país. Cabe aclarar que de allí se extrae el mineral de litio, pero su procesamiento se realiza en otros países como EE.UU., Australia y Canadá, es decir, la minería del litio no está en función de la industria Chilena sino que está en función del mercado mundial.

Hablar de Chile y minería no puede más que recordar el dramático «accidente» de la mina San José ocurrido en 2010 en el que 33 mineros quedaron atrapados. ¿Podemos llamar accidente a un acontecimiento ocurrido por las pésimas condiciones en que trabajan los mineros de Chile?. A tres años del «accidente», vemos que poco o nada cambiaron las condiciones, a pesar de lo mediático que fue el suceso.

Toda nuestra tecnología es muy dependiente de la minería. Oro, hierro, silicio, fósforo, azufre, aluminio, plomo, etc. Sumemos a esta lista los minerales de tierras raras, cuyos nombres «rara» vez hemos escuchado. Podemos intuir el porqué de la enorme necesidad que tienen los países desarrollados de realizar minería. Los países latinoamericanos y africanos son ideales ya que no solamente cuentan con grandes reservas a ser explotadas, sino que cuentan con gobiernos burocráticos fuertemente entrelazados y alineados con los intereses de los grandes capitalistas; gobernantes dispuestos a cambiar o crear las leyes necesarias para la explotación de recursos
naturales a costa del bienestar de la gente del pueblo, y a costa también del medio ambiente. A los movimientos sociales que se oponen a los dictámenes del gran capital internacional se les aplica la represión del Estado. Colombia es un triste ejemplo de ello en el que después de la firma de unos acuerdos de «paz», van 217 líderes sociales asesinados, cifra que parece seguirá en aumento luego de la elección del nuevo presidente, tan afín a las posiciones más extremas de la derecha.

Dejando a un lado la minería y siguiendo la linea de producción de mercancías tecnológicas, encontramos que las grandes empresas de tecnología, casi todas con base estadounidense, producen en suelo asiático. Foxconn es el mayor fabricante de componentes electrónicos y también el mayor exportador de China. Sin embargo, el nombre no lo conocía por sus logros como compañía, sino por las noticias de suicidios que ocurrieron en sus fábricas durante los años 2010 y 2011. Las condiciones laborales son tan terribles que 18 trabajadores decidieron suicidarse antes que seguir soportando las extenuantes y mal pagas jornadas de trabajo o las condiciones de súper explotación a las que son sometidos. Varios de los trabajadores se lanzaron desde los edificios de la compañía China. Foxconn, como medida de seguridad, decidió instalar redes anti-suicidio y colocar barras en las ventanas, junto a algunas otras medidas para reducir la depresión extrema de sus operarios.

En las lineas de ensamblaje de Foxconn se producen los iPhone, iPads y demás dispositivos de Apple. También producen los Kindle de Amazon así como las consolas Playstation de Sony y Xbox de Microsoft. Todos los dispositivos electrónicos que alguna vez hemos usado muy seguramente pasaron por las manos de algún trabajador súper explotado de Foxconn. Apple y Amazon han presionado, en apariencia, para que las condiciones laborales cambien. Pero no es mucho lo que pueden hacer, las leyes de producción capitalista dictan que hay que producir reduciendo al mínimo los salarios y extendiendo al máximo las jornadas laborales. Si en China se hacen más rígidas las leyes, la producción migra a países con legislaciones más flexibles. No es extraño que Foxconn posea fábricas en México, Brasil y también en la India.

La situación no ha cambiado. Un artículo de junio del presente año describe las condiciones laborales tan precarias en la compañía China. A los bajos salarios y a las jornadas extendidas de trabajo, se le suma la subcontratación a través de agencias de trabajo. A estos trabajadores se les paga ligeramente más, pero no cuentan con prestaciones. No tienen licencias por enfermedad ni pago de feriados. Durante las épocas de poca producción, se ven arrastrados por las alternaciones del anárquico mercado y son despedidos sin derecho a remuneración y pasan a engrosar las filas del ejército industrial de reserva. Como bien dice el artículo, estos trabajadores son tan desechables como los productos que producen.

Por más que al ideario académico y hasta popular le insistan que hemos avanzado a sociedades «del conocimiento» o de capitalismo «cognitivo», lo cierto es que la base económica de la sociedad sigue descansando en el trabajo de millones y millones de trabajadores, explotados y súper explotados alrededor del mundo. Hace mucho que esas relaciones se hicieron internacionales y por ello el bienestar de unos cuantos depende de la miseria de muchos otros en algún otro lugar del mundo. La esencia de explotación del sistema es invisible a los ojos, que se nos presenta ante nosotros solo como bonitos aparatos de bajo costo, pero de mucho valor.

Los subterráneos de la libertad.

El rescate de los mineros chilenos invita a serias reflexiones. En principio, el papel jugado por la ciencia sin el cual hubiera sido imposible la operación. Basta pensar en la exacta ubicación del sitio, la efectiva comunicación con los atrapados, el traspaso de provisiones, la apertura de un túnel y la introducción de una cápsula, en una operación muy bien ejecutada. Todo esto requiere profundos conocimientos de geología, física, ingeniería, medicina, comunicaciones, etc., y de una tecnología muy avanzada, que demuestran el alto nivel de conocimiento y manejo de las leyes de la naturaleza. En contravía de estas realidades, algunos pensadores acusan a la ciencia de ser la responsable de las peores tragedias modernas[1], la tildan de “dogmática”, “autoritaria” y “excluyente”. Pero si bien es cierto que no existe ciencia en sí, sino que existe ciencia en un contexto económico, político y social, en otro tipo de sociedad, la ciencia podría cumplir un gran papel liberador para la especie humana.

En segundo lugar, aparecieron de nuevo los trabajadores, borrados por el discurso de la “economía posindustrial” y la “sociedad del conocimiento”. De pronto unos mineros atrapados nos devuelven a la realidad: alguien tiene que hacer el trabajo material, alguien tiene que arrancar de la tierra el cobre para los cables de energía, para las bovinas de los motores, para las piezas de los aparatos electrónicos. De repente captamos que el conocimiento no trabaja solo, se encarna en gente muy real y concreta que hace girar la cadena global de producción. Gente que hace enormes esfuerzos y sí, ¡sacrificios!, para que la sociedad funcione. Es el secreto “mejor guardado” de la globalización, una verdad sepultada, ya no por toneladas de roca, sino de libros y discursos que pronosticaron la “desaparición del proletariado” y el “fin del trabajo”. En un artículo de esta semana se lee: “Ya no hay burgueses y proletarios como los que Diego Rivera mostraba en sus murales”.[2] El autor es de la izquierda posmoderna.

A continuación se pone de presente la hipocresía de la sociedad chilena. Los explotadores aparecen como redentores. El multimillonario Piñera es ahora “el salvador”, junto a la aristocracia chilena (pinochetista). La realidad es que los mineros atrapados se convirtieron en un problema político. ¿Cómo dejarlos morir una vez se supo que podían sobrevivir semanas, incluso meses? ¿No resultaba más rentable dejarlos morir -así no más-, como cientos de veces sucede en minas por todo el mundo? Sí, era más rentable, pero “políticamente incorrecto”. De un momento a otro se convierten en la “gran causa nacional”, aquella que hermana al
potentado con el minero, la que borra toda diferencia de clase. Es la soñada comunidad de intereses entre el capital y el trabajo. Las imágenes del presidente abrazando a cada minero, parecen confirmarlo.

Pero no es así. Nos enteramos que en la mina se trabaja por menos del salario mínimo, que la mayoría de mineros entraron al oficio siendo niños, que varios han pasado ya por accidentes similares (incluso en la misma mina) y que otros están mutilados o padecen graves enfermedades a sabiendas de la empresa. La terrible silicosis de algunos mineros (la destrucción pulmonar por el polvillo de las minas), es calificada de “enfermedad normal” por la gran prensa. Bajamos entonces a la cruda realidad: las ganancias priman sobre la vida humana, el oro y el cobre están manchados con la sangre de los mineros, el hambre los obliga a trabajar en condiciones peligrosas. Incluso se supo que el padre de Luis Urzúa, el héroe de la jornada y último minero en salir, fue asesinado por la dictadura fascista del general Pinochet.

Antofagasta en el norte de Chile, tienen una larga historia de saqueo, explotación, lucha y represión sangrientas. El territorio fue arrebatado a Bolivia en 1883 perdiendo éste país, no solo la salida al mar, sino la mina de cobre más importante del mundo. Las salitreras explotadas por los británicos, motivaron la matanza de cientos de mineros en Iquique en 1907[3]. Cuando decayó el salitre vino la explotación del oro, de la plata y del cobre por parte de las trasnacionales norteamericanas. Es conocido el papel activo que éstas jugaron a través de la CIA en el golpe militar que derrocó y asesinó al presidente Salvador Allende en 1973.
Esta feroz dictadura se mantuvo con el apoyo estadunidense hasta 1990. Una protesta convocada por la Confederación de Trabajadores del Cobre, fue el principio del fin para la dictadura.

Hace apenas unos meses, 73 mineros murieron sepultados en una mina en Amagá, Antioquia. El regenerador Uribe Vélez fue a darse pantalla y a ratificar que su gobierno dejaría morir a los afectados. Cumplió su palabra. Era “minería artesanal” y no se dio el hecho político que “justificara la inversión” del rescate. Solo los demás mineros hicieron esfuerzos denodados por salvar a sus hermanos, pues saben que se puede sobrevivir semanas después de un accidente. El esfuerzo fue en vano sin ayudas técnicas y logística adecuada. Ahora, en el momento final del rescate en Chile, se informa de dos mineros atrapados en una mina artesanal en Boyacá.

Semanalmente las minas por todo el mundo se tragan vivos a aquellos que ofrecen su carne a esa vorágine horrorosa, a esa fantástica y alucinante fiesta de la riqueza capitalista. Incluso en tiempos coloniales, ya el cerro maldito de Potosí en Bolivia se había tragado la vida de ocho millones de indios a lo largo de 300 años, cerca, muy cerca de donde ocurrió el accidente chileno. Y hoy la fiebre del coltán, la bauxita, los diamantes y el petróleo se tragan la vida de países, pueblos y regiones incendiadas por guerras que los países imperialistas financian en su afán de ganancias. La Fuerza Aérea Colombiana bombardeó la comunidad indígena del Resguardo Uradá Jiguamiandó, en los límites entre Antioquia y Chocó, el 30 de enero de 2010. La clara intención del bombardeo era desplazar a la comunidad indígena y negra, para dar vía libre al proyecto minero Mandé Norte. Eso también sucedió cerca, muy cerca de donde yacen los cadáveres de los mineros de Amagá. La novela Germinal de Emilio Zolá, epopeya que exalta la lucha de los mineros franceses a finales del siglo XIX, termina con estas palabras: “Echó andar de prisa, contemplando la vida sombría de aquel pueblo subterráneo de esclavos. Pero allí abajo también crecían los hombres, un ejército oscuro y vengador, que germinaba lentamente para quien sabe que futuras cosechas, y cuyos gérmenes no tardarían en hacer estallar la tierra.”

Referencias:

[1] De la bomba de Hiroshima, de los campos de concentración, de la crisis ambiental, etc., etc.

[2] José Steinsleger, Lecciones ecuatorianas, Miércoles, 13 de Octubre de 2010, La Jornada.

[3] La Cantata “Santa María de Iquique” del grupo Quilapayún, se inspiró en esta gesta obrera.

La homeopatía mata

La semana pasada nos encontramos con la siguiente noticia en el Espectador titulada: Homeopatía, ¿debe ser expulsada de la Nacho?. La respuesta es sencilla: ¡Sí!.

La noticia hace referencia a un diplomado que ofrece la Universidad Nacional que supuestamente "mezcla las teorías de Einstein con esencias florales" del que se dice lo siguiente:

En el primer módulo del diplomado “Homeopatía y terapias alternativas en el ámbito farmacéutico”, que ofrece la Universidad Nacional por $2’900.000, se estudia al ser humano desde “la física newtoniana y la física cuántica”. Luego se revisan conceptos de electricidad, magnetismo para pasar de ahí a diversas manifestaciones “energéticas y vibracionales de los organismos”. A lo largo del curso se mezcla la medicina china con plantas medicinales y esencias florales. Los matriculados también reciben una introducción a las doshas (vata, pitta y kapha) y su relación con los pulsos.

Este párrafo bien puede acompañar como ejemplo a una definición de seudociencia en cualquier diccionario o enciclopedia. La mezcla de conceptos científicos usados de manera confusa como lo es la mecánica cuántica o la "energía" con términos no científicos como doshas, pulsos o manifestaciones "energéticas y vibracionales de los organismos" es típica de la seudociencia. Se aprovechan del prestigio que tiene la ciencia y también de términos atractivos y misteriosos (cuántico, energía) para parecer ciencia.

El diplomado generó críticas y reclamos de usuarios de redes sociales y el mismo exrector de la Universidad, Moisés Wassserman, escribió:

“Es increíble que en la principal facultad de ciencias del país se promocione la superchería”.

En la noticia nos enteramos también que junto a este diplomado, la Nacional cuenta con un programa de maestría en "medicina alternativa" que incluye, además de homeopatía, medicina tradicional china y acupuntura, osteopatía, entre otras seudociencias. En el perfil del egresado, la universidad afirma que busca mezclar los conceptos de toda esta superchería con "…los de la Medicina Clásica bajo la concepción de una sola medicina". Dicho esfuerzo puede ser válido si se hace con el enfoque científico correcto, pero no con el enfoque ecléctico que parece proponer la maestría en el que se combinan cosas que simplemente no pueden mezclarse, y hace pasar por ciencia aquello que no lo es.

El artículo dice a continuación:

En 1993 Edzard Ernst, un famoso médico de terapias alternativas, se vinculó a la enseñanza e investigación de estas prácticas en la universidad y publicó más de 100 artículos. En 2015 fue un libro titulado Un científico en el país de las maravillas, en el que recapituló su “búsqueda de la verdad”, en la que sólo encontró problemas. Después de 20 años de investigación, como lo resumió en un artículo para el periódico The Guardian, concluyó varias cosas: 1a. “Nuestros ensayos demostraron que la homeopatía no es más que un placebo”. 2a. “Nuestras revisiones demostraron que el más confiable de los aproximadamente 230 ensayos de homeopatía publicados no tuvo efectos positivos”. 3a. “Los estudios con animales confirmaron los resultados obtenidos en seres humanos”. 4a. “Las encuestas y los informes de casos sugieren que la homeopatía puede ser peligrosa. 5a. “Las afirmaciones hechas por los homeópatas para curar enfermedades como el cáncer, el asma o incluso el ébola eran falsas”. 6a. “La promoción de la homeopatía no es ética”.

Y es que si, la homeopatía no solo puede ser peligrosa sino que es peligrosa. El debate aparece con una sincronía frente a una noticia que sucedió en Italia hace algunas semanas; el caso de la muerte de un niño de 7 años en Italia por una otitis. Sus padres se negaron a administrar antibióticos a su hijo ya que no "creen" en la medicina y optaron por la homeopatía. Tristemente, la infección se propagó y el niño fue declarado en estado de muerte cerebral.

Ya para terminar, nos encontramos con lo siguiente:

Claudia Vacca, profesora del mismo Departamento, dice que hoy existe “mucha evidencia científica” del papel que cumple el “efecto placebo” en la actuación de los medicamentos homeopáticos. Este efecto es la capacidad de autocuración del cuerpo humano cuando está bajo algún tipo de sugestión. Por ejemplo, el beneficio que arroja en algunos casos creer que una pastilla inocua es un poderoso tratamiento. “Mi postura es crítica sobre el asunto, en especial porque esto no proviene de un acercamiento cultural sólido, sino de especular sobre el conocido efecto placebo”.

O sea que la profesora Vacca está afirmando aquí que la homeopatía no tiene efecto más allá del efecto placebo y que, por tanto, no tiene más efectividad que una menta o caramelo cualquiera, siempre y cuando el "terapeuta" y el paciente crean en ella. Queda entonces la pregunta: ¿Por qué un diplomado (y una maestría) para promocionar sustancias y terapias sin ninguna evidencia científica?.

Como referencia, el "efecto placebo" se refiere a toda mejoría que no es atribuible a un tratamiento o medicación. Hoy en día se cree que el efecto placebo se debe a una combinación de muchos factores como una posible mejora espontánea (porque un paciente puede curarse de muchas enfermedades sin necesidad de medicamentos o tratamiento), reducción del estrés, errores de diagnóstico, condicionamiento clásico y un largo etcétera.

Recomendamos las siguientes entradas en nuestra página como complemento al tema:

Programa radial sobre seudociencia: http://cienciaconelpueblo.org/blog/programa-radial-exploraciones-siglo-xxi-ciencia-y-pseudociencia/

El boletín CONCiencia No. 11 incluye dos artículos. El primero de ellos describe lo que es la ciencia y la diferencia de las seudociencias. El segundo se titula: "La seudociencia…¡mata!" y tiene ejemplos de las consecuencias nefastas que pueden llegar a tener las seudociencias. http://cienciaconelpueblo.org/blog/conciencia-no-6-en-el-camino-de-la-ciencia/

Imagen: Wikiedia Commons

¡Más, no menos feminismo!

Nos sorprende el “librepensador” Alejandro Gaviria con su columna del domingo 29 de enero titulada el feminismo en la práctica, donde arremete en contra de las mujeres y de su importante movimiento de liberación, que ya cumple varios siglos de existencia en el mundo.

Lo que hace el columnista es repetir las tradicionales babosadas y lugares comunes que, con argumentos más ingeniosos, han escrito ya los cruzados de la reacción en otros momentos: los papas y los obispos, los filósofos de la aristocracia, los emperadores de viejo y nuevo cuño, los literatos de levita y de camándula. Y que lamentable espectáculo ofrece el señor Gaviria al llamar al sexo masculino a un contraataque contra el feminismo, supuestamente para salvar a la humanidad de sus graves peligros. Pero, ¿dónde están realmente los peligros y quienes son las víctimas?

La realidad es que el mundo es completamente intolerable, es un espectro colorido de injusticias, donde sobresalen las desiguales relaciones entre los sexos, con una marcada opresión de la mujer en el terreno económico, político, de acceso a la cultura y al conocimiento científico. Eso no lo inventamos las feministas señor Gaviria, es una realidad reconocida por todos los investigadores honestos en el mundo. El movimiento de liberación de la mujer, es parte de un movimiento más grande que ya cumple varios siglos, por parir una nueva humanidad, por zafarla de fardos tan pesados como la opresión nacional, el racismo, el sexismo, el abismo de clases y se necesita aún mucho más cuestionamiento y cambio, no menos como pretende el columnista.

Poniendo la realidad patas arriba, este señor alega que el feminismo puede causar efectos adversos sobre la educación y el desarrollo personal de los niños y jóvenes, cuando es precisamente al contrario: el contenido patriarcal de nuestra educación está arruinando de hecho la vida de millones y millones de mujeres por todo el mundo, reproduciendo “valores” que afianzan el derecho masculino a disponer de la vida y el cuerpo de la mujer, ya sea mediante la violencia directa contra ellas, ya sea discriminándolas en el trabajo o timando su derecho a acceder en un plano de igualdad a los beneficios del progreso. ¿Será que el señor Gaviria, reconocido investigador social, no conoce las montañas de estudios que confirman esta situación de manera aplastante? Tal vez las conozca, en cualquier caso no le importan y asume una actitud muy cínica, tal vez debido al mundo cómodo en que ha vivido y a su visión interesada de la realidad.

En su fanatismo, el columnista afirma que el comportamiento femenino se convirtió en el patrón de oro. Tamaña mentira: basta mirar la realidad cercana (sino la propia, la de las vecinas) para darse cuenta de los pocos cambios de fondo entre las relaciones humanas (incluidas las sexuales). Sí, es cierto que ha habido ciertos progresos en cuanto a escolaridad femenina, acceso al mercado laboral o modernos métodos de planificación familiar, pero este avance cuantitativo no ha significado una ruptura profunda con las relaciones tradicionales sino más bien se ha dado una reproducción de viejas conductas patriarcales, revestidas de un halo de modernidad y progresismo. Por ejemplo, hoy se puede acceder (y comprar) mujeres a través de Internet, de manera rápida y anónima, un privilegio masculino tan antiguo como el profeta Isaac.

Este señor se escandaliza de las desastrosas consecuencias por la ausencia del padre en la educación de los hijos. Ignora que con frecuencia los padres abandonan a sus hijos (el equivalente de un aborto) al negar su paternidad o abandonar a sus parejas, fenómeno masivo que ya constituye el 25% de todos los hogares colombianos. Eso sí, no dijo nada en el caso del aborto femenino, que se castiga en Colombia como el peor de los crímenes, pero que de hecho es una ley criminal que condena a unas 35.000 mujeres a la muerte cada año. Mueren más mujeres por abortos clandestinos, que todas las muertes por violencia callejera, guerra civil, accidentes de tránsito y suicidios, que de por sí ya constituyen una cifra escandalosa. ¿No le parece esto una desastrosa consecuencia señor Gaviria?

El mundo necesita mucha más liberación femenina y no menos. Tod@ aquel que se atreva a ver la realidad tal como es y a sacar las conclusiones pertinentes, debería exhortar a los hombres junto con nosotras, para que contraataquen a favor de un mundo radicalmente diferente, un mundo sin machismo y sin discriminación de ningún tipo.

Grupo ¡De Pie, Mujer!

Pereira, febrero 6 de 2006