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El poeta - Atahualpa Yupanqui

Tú piensas que eres distinto
porque te dicen poeta,
y tienes un mundo aparte
más allá de las estrellas.

De tanto mirar la luna
ya nada sabes mirar,
eres como un pobre ciego
que no sabe adónde va...

Vete a mirar los mineros,
los hombres en el trigal,
y cántale a los que luchan
por un pedazo de pan.

Poeta de tiernas rimas,
vete a vivir a la selva,
y aprenderás muchas cosas
del hachero y sus miserias.

Vive junto con el pueblo,
no lo mires desde afuera,
que lo primero es ser hombre,
y lo segundo, poeta.

Canto general (extracto)

Pablo Neruda

VIII

Lautaro (1550)

La sangre toca un corredor de cuarzo,
la piedra crece donde cae la gota.
Así nace Lautaro, de la tierra.

IX

EDUCACIÓN DEL CACIQUE

LAUTARO era una flecha delgada.
Elástico y azul fue nuestro padre.
Fue su primera edad sólo silencio.
Su adolescencia fue dominio.
Su juventud fue un viento dirigido.
Se preparó como una larga lanza.
Acostumbró los pies en las cascadas.
Educó la cabeza en las espinas.
Ejecutó las pruebas del guanaco.
Vivió en las madrigueras de la nieve.
Acechó la comida de las águilas.
Arañó los secretos del peñasco.
Entretuvo los pétalos del fuego.
Se amamantó de primavera fría.
Se quemó en las gargantas infernales.
Fue cazador entre las aves crueles.
Se tiñeron sus manos de victorias.
Leyó las agresiones de la noche.
Sostuvo los derrumbes del azufre.

Se hizo velocidad, luz repentina.

Tomó las lentitudes del otoño.
Trabajó en las guaridas invisibles.
Durmió en las sábanas del ventisquero.
Igualó la conducta de las flechas.
Bebió la sangre agreste en los caminos.
Arrebató el tesoro de las olas.
Se hizo amenaza como un dios sombrío.
Comió en cada cocina de su pueblo.
Aprendió el alfabeto del relámpago.
Olfateó las cenizas esparcidas.
Envolvió el corazón con pieles negras.

Descifró el espiral hilo del humo.
Se construyó de fibras taciturnas.
Se aceitó como el alma de la oliva.
Se hizo cristal de transparencia dura.

Estudió para viento huracanado.
Se combatió hasta apagar la sangre.

Sólo entonces fue digno de su pueblo.

X

Lautaro entre los invasores

Entró en la casa de Valdivia.
Lo acompañó como la luz.
Durmió cubierto de puñales.
Vio su propia sangre vertida,
sus propios ojos aplastados,
y dormido en las pesebreras
acumuló su poderío.
No se movían sus cabellos
examinando los tormentos:
miraba más allá del aire
hacia su raza desgranada.

Veló a los pies de Valdivia.

Oyó su sueño carnicero
crecer en la noche sombría
como una columna implacable.
Adivinó aquellos sueños.
Pudo levantar la dorada
barba del capitán dormido,
cortar el sueño en la garganta,
pero aprendió -velando sombras-
la ley nocturna del horario.

Marchó de día acariaciando
los caballos de piel mojada
que iban hundiéndose en su patria.
Adivinó aquellos caballos.
Marchó con los dioses cerrados.
Adivinó las armaduras.
Fue testigo de las batallas,
mientras entraba paso a paso
al fuego de la Araucanía.

XI

Lautaro contra el centauro (1554)

Atacó entonces Lautaro de ola en ola.
Disciplinó las sombras araucanas:
antes entró el cuchillo castellano
en pleno pecho de la masa roja.
Hoy estuvo sembrada la guerrilla
bajo todas las alas forestales,
de piedra en piedra y vado en vado,
mirando desde los copihues,
acechando bajo las rocas.
Valdivia quiso regresar.
Fue tarde.
Llegó Lautaro en traje de relámpago.
Siguió el Conquistador acongojado.
Se abrió paso en las húmedas marañas
del crepúsculo austral.
Llegó Lautaro,
en un galope negro de caballos.

La fatiga y la muerte conducían
la tropa de Valdivia en el follaje.

Se acercaban las lanzas de Lautaro.

Entre los muertos y las hojas iba
como en un túnel Pedro de Valdivia.

En las tinieblas llegaba Lautaro.

Pensó en Extrenadura pedregosa,
en el dorado aceite, en la cocina,
en el jazmín dejado en ultramar.

Reconoció el aullido de Lautaro.

Las ovejas, las duras alquerías,
los muros blancos, la tarde extremeña.

Sobrevino la noche de Lautaro.

Sus capitanes tambaleaban ebrios
de sangre, noche y lluvia hacia el regreso.

Palpitaban las flechas de Lautaro.

De tumbo en tumbo la capitanía
iba retrocediendo desangrada.

Ya se tocaba el pecho de Lautaro.

Valdivia vio venir la luz, la aurora,
tal vez la vida, el mar.
Era Lautaro."

Poema de Ítaca, Constantino Cavafis

Cuando te encuentres de camino a Ítaca,
desea que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de conocimientos.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al enojado Poseidón no temas,
tales en tu camino nunca encontrarás,
si mantienes tu pensamiento elevado, y selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo tienta.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los coloca ante ti.

Desea que sea largo el camino.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con qué alegría, con qué gozo
arribes a puertos nunca antes vistos,
deténte en los emporios fenicios,
y adquiere mercancías preciosas,
nácares y corales, ámbar y ébano,
y perfumes sensuales de todo tipo,
cuántos más perfumes sensuales puedas,
ve a ciudades de Egipto, a muchas,
aprende y aprende de los instruidos.

Ten siempre en tu mente a Ítaca.
La llegada allí es tu destino.
Pero no apresures tu viaje en absoluto.
Mejor que dure muchos años,
y ya anciano recales en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que te dé riquezas Ítaca.

Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene más que darte.

Y si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó.
Así sabio como te hiciste, con tanta experiencia,
comprenderás ya qué significan las Ítacas.

Imagen: Wikimedia commons

YO TE CAMBIARÍA…

La pantalla por un cielo con estrellas

Cada meme por un meteorito en la noche

Las redes sociales por una red para pescar 

Todas las noches de chat por las Mil y una noches árabes

El teclado táctil por la lámpara de Aladino

Y cada video por tres deseos

Lo que buscas en Google por jugar a las escondidas

Mil youtubers por Shakespeare o por Góngora y Argote

Un grupo de Whatsapp por una fogata junto al mar

La lista de contactos por nuestro contacto

Tu mejor juego de rol por correr bajo la lluvia

Cada like por un beso 

Cada selfie por una mirada de amor

La memoria con archivos por revivir tus mejores momentos

Una cadena en la red por una ajorca en tu tobillo

Tus bitcoins por el tesoro del  pirata Morgan

Lo que no sabe Wikipedia por lo que enseña  la naturaleza

Las imágenes de Pinterest por las pirámides de Yucatán

Cualquier viaje en Internet por el retorno a Ítaca

TODO TE LO  CAMBIARÍA 

 Y MUCHO MÁS,

SI TAN SÓLO PUDIERA 

SOLTAR 

ESTE  MALDITO CELULAR.

Jaime Hernández G.

Democracia

Se dice

 y se repite 

 y vuelven a decir 

¡Hay que votar!

Es lo más normal.

Es lo único que podemos hacer,

¡Lo mejor!

¡Lo más, más!

Culebrita, culebrita

¡nos meten el dedo en la boquita!

Mienten y  remienten 

 y vuelven a mentir.

Nada va a cambiar 

sólo los odios 

entre nosotros mismos

van a  trasmutar,

¡nada más!

La dictadura disfrazada

cuatro años vuelve a castigar

llegue quien  llegue 

el  libreto americano siempre  está

y los personajes principales

en el casting escogidos van.

Los de abajo

siempre aparecerán en la película  

como delincuentes, asesinos,

prostitutas, ladrones, terroristas,

ciudadanos de segunda y demás 

que sólo sirven para votar.

Por eso grito fuerte:

¡Abajo la farsa electoral

¡Arriba la lucha popular!

SMM

22 de mayo 2018